ABC de SEVILLA.- Trepidante partido el que jugaron ayer Sevilla Atlético y Albacete Balompié. Si el conjunto albaceteño demostró su incuestionable calidad y liderato, también el filial nervionense brindó un excelente juego, y el resultado final fue un bonito espectáculo, muy aplaudido por el público.
El Sevilla Atlético-Albacete Balompié fue uno de esos partidos que levantan el ánimo de los aficionados, de los que, sin temor a la exageración, inyectan fútbol-espectáculo a la grada. Si el líder Albacete logró la victoria en los minutos finales del encuentro, jamás la tuvo clara, ya que el Sevilla Atlético, que inauguró el marcador, rozó en más de una ocasión no solo el empate, sino la victoria. De ahí que cualquiera de los dos conjuntos pudo alzarse con el triunfo, y el Albacete, aunque desaprovechó muchas ocasiones en el primer tiempo, fue más práctico y gracias a sus penetraciones verticales y a la profundidad de sus jugadores-punta, noqueó al cuadro filial que de nuevo no tuvo la suerte de su favor.
El Albacete llegó al Sánchez deseoso de demostrar su condición de líder, de demostrar que los últimos resultados adversos fueron simple casualidad. Y así ocurrió, ya que el cuadro levantino, entrenado por Benito Floro, respondió a las expectativas con un magnífico bloque de conjunto, donde ningún futbolista brilló particularmente y contribuyó para que el juego de conjunto adquiriese el significado práctico de la victoria. Pero el Sevilla Atlético no se quedó atrás, ni mucho menos, sus armas de la juventud y técnica puso en algunas dificultades al rival, pero este, muy sereno y extraordinariamente veloz, imprimió al juego un trepidante ritmo que obligaba a la actividad de las dos defensas.
Al descanso se llegó con empate a dos tantos. El Albacete, en solo 45 minutos, había recibido dos goles, contra ocho en 24 partidos. Esto supuso que los aficionados, que aplaudieron con intensidad el espctáculo, se esperanzaran en un segundo tiempo, que, como el anterior, respondió a las expectativas, aunque la victoria se inclinó del lado visitante. Coco salvó en la misma línea de gol un balón a portero batido. |