EFE.- El Albacete se llevó los tres puntos en su visita al Martínez Valero de Elche y sigue sumando por victorias sus partidos esta temporada, merced a los goles marcados, a balón parado, por el ex franjiverde Libero Parri, el primero de ellos al transformar un dudoso penalti y el segundo en una falta lejana.
El Albacete salió 'mandón', sobre todo en el centro del campo, jugando por los extremos, lo que le permitía llegar con cierta facilidad a la portería de Caballero. Pasado el primer cuarto de hora se niveló el juego, por momentos embarullado, y no había dueño en el centro del campo, pese a que los visitantes parecían querer llevar la iniciativa, lo que contribuyó a que las ocasiones de uno y otro equipo brillasen por su ausencia, aunque se seguía llegando a las áreas.
En una de esas llegadas, Pere Martí hizo una entrada, claramente fuera del área, sobre Diego Alegre, aunque el jugador del Albacete cayó dentro y el colegiado Rodado Rodríguez no dudó en señalar el penalti que transformó Parri en gol, adelantado a los suyos en el marcador, después de que el árbitro mandase repetir la pena máxima.
Del dudoso penalti repetido al empate Un minuto más tarde pudo empatar el Elche, pero el centro de Manolo Pérez no acertó nadie a rematarlo, cuando Valbuena estaba fuera de su portería y batido. Sin embargo, a los 33 minutos y en una contra, el Albacete pudo haber marcado el segundo gol, pero Caballero, en un mano a mano con Ferrón, abortó la ocasión. El empate llegaría a los 36 minutos, cuando Miguel cabeceó ganando la posición a su marcador y limpiamente un centro de Manolo Pérez, al que Valbuena no pudo responder.
En la reanudación el Elche salió dispuesto a tener el balón y marcar el 'tempo' del partido, ante un Albacete descolocado. Sin embargo, Parri adelantaría nuevamente a su equipo. A los 13 minutos, ejecutó una falta directa, al borde del área grande que se coló, sin que Caballero pudiera hacer nada, por el ángulo derecho de la portería.
El Elche bajó los brazos con la expulsión de Gastón Casas, a falta de veinte minutos, lo que le obligó a hacer un sobreesfuerzo y correr detrás del balón, ya que el Albacete se adueñó de la pelota y jugó a placer, sin ser presionado y sin agobio alguno, hasta los minutos finales, en un ataque a la desesperada de los ilicitanos, que sin embargo no lograrían que el marcador se moviera. |