EFE.- El Numancia se impuso por 1-3 a un Albacete en crisis, con tres goles de Sergio Ortega, uno de ellos en propia puerta, en un encuentro que controló con comodidad.
Entre todos los futbolistas sorianos, que fueron mejores en líneas generales que los albaceteños, caben destacar dos hombres, Del Pino, una auténtica pesadilla para Héctor Bueno durante toda la tarde y otro Ortega, autor de tres goles, dos fueron para su equipo y uno en propia puerta.
El primero a los catorce minutos, en un saque de esquina al primer palo que fue peinado al segundo, y tras el fallo colectivo de la defensa local Ortega marcó a placer en el segundo palo. El gol descompuso a los albaceteños que veían sobrevolar el fantasma de su inoperancia, y tenían motivos para descomponerse, porque a los veinticuatro minutos, Bolo se aprovecha de otro fallo defensivo para, con cierta fortuna, batir a Sanzol de vaselina.
Seis minutos después, pudo llegar el tercero, pero Sanzol que sustituía a Valbuena, lesionado en el calentamiento, se lució ante el disparo de Del Pino.
Un quiero y no puedo La segunda parte fue un querer y no poder de los albaceteños que evidenciaron todas sus carencias: facilidades en defensa y nulidad goleadora. El tercero de los goles sorianos llegó a los sesenta minutos, Julio Alvarez lanza un córner, un futbolista numantino remata de cabeza al poste y Sergio Ortega se aprovecha del rechace para batir al meta local.
El gol de los manchegos llegó tres minutos después, con un tanto en propia puerta de Ortega al intentar despejar un balón. En definitiva, justa victoria de un Numancia que ha abierto a las claras la crisis de un Albacete que hasta hoy se escudaba en la palabra bache para justificar sus malos resultados. |