EL MUNDO DEPORTIVO.- Gustavo Poyet dio ayer el liderato al Zaragoza. Un golazo del uruguayo sirvió para que el conjunto aragonés salvara un pésimo encuentro en el que hubo de retocar sus líneas al cuarto de hora, tras la lesión de Solana y, que el Albacete de Benito Floro puso muy cuesta arriba.
Costó mucho al Zaragoza, que se quedó con diez por expulsión de Aguado aún con O-O, doblegar a los manchegos que mantuvieron en vilo a la afición de La Romareda hasta el final, con un posible de Poyet en tiempo de descuento.
El golazo de Poyet, sin embargo valió por todo el partido. Fue calcado al que obtuvo frente al Real Madrid, hace poco menos de un mes. Poyet clavó en la escuadra del marco de Balaguer, que cuajó una soberbia actuación, un balón que empalmó con la zurda a media altura, a 5 ó 6 metros del área, después de que la defensa rechazara un centro a la olla.
Porque el centro a a olla fue casi el único recurso de un Zaragoza ayer desconocido que no jugó a su nivel habitual. El Albacete, con una estrategia que dejó solo en punta a Antonio y acumuló efectivos en la media, taponó las ideas de los aragoneses, que se enmarañaron en la trampa de Floro.
La lesión de Solana, a los diecisiete minutos, jugó en contra del nuevo líder. Entró García Sanjuán y el cambio desplazó a varios hombres de su posición inicial. El recién llegado se situó en la media, por la derecha, donde antres estaba Nayim. Este marchó a la izquierda y desplazó a Geli, que se retrasó hasta el puesto de Solana. El Zaragoza pareció extrañar la nueva disposición y no dio una a derechas.
Antes, los chicos de Víctor Fernández habían jugado unos buenos minutos iniciales en los que, con velocidad, llegaron al área manchega. Pese a que, nada más empezar, Antonio no llegó a rematar un buen centro de Bjelica, casi todas las ocasiones fueron para el Zaragoza. Un minuto más tarde, a los cuatro, ni Higuera ni Esnaider aprovecharon un centro de Geli por detrás de la defensa. A los nueve fue Esnaider quien no llegó a un centro de Higuera después, el descontrol.
Tras el descanso Coco salvó bajo los palos un cabezazo bombeado de García Sanjuán con Balaguer en el suelo. Y a los 61 minutos las cosas empeoraron al ver Aguado su segunda amarilla después de cazar a Sotero, que en la misma jugada no había sido sancionado ni con falta por Rodríguez Martel —horroroso— por entrar por detrás a Belsué.
Sin embargo, Poyet lo cambió todo. El Albacete apretó a partir de entonces y, después de dos ocasiones de Esnaider, pudo marcar en sendas ocasiones de Cordero y Dertycia que Cedrún supo deshacer. En tiempo de descuento, los manchegos reclamaron un posible penalti por agarrón de Poyet a Fradera, que subió a rematar un córner. |