EL MUNDO DEPORTIVO.- El Valencia jugó una primera parte de cine; la segunda, ya no. El Albacete es uno de esos equipos imprevisibles. Arbitraba Andújar Oliver y podía pasar cualquier cosa. Y pasó. Goles, expulsiones, penaltis, "show" arbitral y pitos, pitos para todos. Para el Valencia por su radical bajón de juego,para Parreira por sus decisiones, para el colegiado porque con 3-2 en el marcador sancionó con penalti una jugada entre Zubizarreta y Dertycia que a nuestro juicio no fue merecedor a de sanción. Esto sucedía en el minuto 94, y permitió al Albacete ganar un punto. El Albacete, todo hay que decirlo, le había dado un repaso al Valencia en el segundo tiempo. Fue una noche caliente la de Mestalla, una "nit de foc" fuera de tiempo.
El partido no pudo comenzar bajo mejores auspicios para el cuadro blanco. A los 10 minutos de juego, un córner lanzado por Eloy lo cabeceaba Roberto a la red, y a los 24, un empujón de Mario a Roberto era sancionado con penalti; Salenko se encargabá de transformar el segundo gol local y todo parecía bien encarrilado.
Además, el Valencia jugaba con soltura y absoluto dominio de la situación. A falta de un minuto para el descanso, Bjelica acortaba distancias y abría el partido. La segunda parte era una incógnita, ya no se veía tan claro el "paseo" de los hombres de Parreira.
Y confirmando temores, cuandó apenas habían transcurrido dos minutos de la segunda parte, un tremendo error defensivo del Valencia permitía a Andonov mandar a la red un balón que había peinado Bjelica. Se acababa el Valencia, los nervios afloraban y el Albacete, crecido y con coraje, pasaba a dominar de punta a punta con una autoridad absoluta so bre el campo. Pero como el fútbol es caprichoso, bajo esos esquemas llegó el tercer gol del Valencia, cuando menos se confiaba en el cuadro "che", a través nuevamente de un penálti y en una jugada llena de conflictos. Balaguer y Roberto se encararon, Andújar señaló penalti, el meta valenciano del Albacete vio la tarjeta roja y Roberto, que tenía una amarilla, vio la segunda y también se fue a la calle. El meta Alejandro se ponía entre las maderas, pero Salenko no fallaba.
Esto sucedía en el minuto 89 y nadie podía pensar que a los locales se les iba a escapar ya el partido.
Pero la guinda de la nochecita la pusó Andúja Oliver en el minuto 94, cuando Zubizarreta le disputó un balón a Dertycia y el colegiado andaluz se dirigió al punto de penalti. Zubi, a nuestro juicio, no cometió falta sobre el delantero argentino, pero la cuestión es que Zalazar se encontraba ya en el punto de penalti, dispuesto a lanzar el máximo castigo. El uruguayo no falló y el Albacete se llevaba un punto a casa en medio del estupor general. La transformación del Valencia fue espectacular y negativa, pues con 2-0 cabía pensar en una mayor jerarquía sobre el campo. Pero sería injusto no mencionar la voluntad del Albacete. Aunque Andújar pusiera la guinda. |