EL MUNDO DEPORTIVO (Pedro Líbero).- Mucho se habló de la pizarra de Benito Floro cuando el técnico asturiano entrenaba al Real Madrid. Y mucho se seguirá hablando de su obsesión táctica. Ayer, de hecho, su equipo, el Albacete, logró remontar un 0-1 adverso cuando arrojó por la ventana la pizarra del "mister" y le puso chispa a su juego. Y, claro, cuando comenzó a mirar con ambición la portería de enfrente.
Fue un plomo de partido. Dos equipos con idéntico planteamiento: un solo punta (Andonov en el "Alba", Latorre o Juanete en el Tenerife) cinco o seis centrocampistas y la defensa adelantada. Imposible conseguir más de dos pases sin que la presión del rival acabaron por imponerse. Balance: un tiro de Zalazar con cierto peligro. Y al descanso.
La tónica fue idéntica en la segunda parte, pero un penalti a favor del Albacete abrió otro partido: cañonazo de Zalazar, Ojeda lo detuvo (minuto 54). Poco después Latorre se lanzó a la piscina en el área y el árbitro "picó": esta vez, Chano transformó el 0-1 (62’).
Con la entrada de Antonio, el Albacete ganó en vivacidad. La defensa del Tenerife, impecable hasta entonces, comenzó a tener problemas con la presión. Zalazar empató con un tiro libre que despistó a Ojeda. Y Dertycia(ex Tenerife) se vengó, si de algo tenía que vengarse, firmando la victoria a dos minutos del final, tras un buen pase de Bjeliça. |