EL MUNDO DEPORTIVO (Pedro Líbero).- Sin profundidad ni dinámica, el Albacete se vio incapaz de batir al último de la fila. El Logroñés llegó dispuesto a hacer su partido, o sea, a no perder, y se salió con la suya. El resumen sólo puede hace referencia a 90 minutos aburridos. El escaso público que acudió al reclamo dominguero (unos 9.000 espectadores, que suponen la peor entrada en lo que va de temporada) hizo lo posible por pasárselo bien, pero se lo pusieron difícil.
El Albacete salió a jugar una primera parte con ritmo parsimonioso, como intentando controlar la situación temiendo quién sabe qué de un rival que está con un pie y medio en Segunda. Sólo un disparo de Sala fue toda la renta ofensiva del equipo de Benito Floro en el primer tiempo. El Logroñés se parapetó atrás, apoyado en la segurida defensiva de Antón y el buen trabajo de Villanova y Segura, e incluso dio un susto cuando Villanova, con una vaselina, envió el balón al larguero apenas pasada la media hora de juego.
Floro debió de alzar la voz en el descanso, porque el segundo tiempo cambió al menos el talante de su equipo, que no el resultado. Andonov y Dertycia entraron para intentar darle más mordiente al ataque, pero la telaraña riojana no se rompía. Se acabó como siempre en estos casos: con balonazos a la "olla" que era siempre despejados por la nutrida zaga rojiblanca. El Logroñés no salía de su portería, pero eso parecía no importarle demasiado.
Al final, al contraataque, el equipo del debutante Ruiz pudo sacar incluso algo más, pero con lo que cosechó puede estar satisfecho. El único que perdió fue el público. |