EL MUNDO DEPORTIVO (Pedro Líbero).- El gol psicológico suele ser determinante en fútbol y el Albacete lo demostró anoche por partida doble. Cuando peor jugaba, cuando más mandaba el Sevilla en el campo y el marcador, dos tantos en los últimos compases de la primera parte cambiaron radicalmente la historia del partido. El equipo manchego se vio en las manos con un botín que no había sabido buscar. De irse al descanso con un 0-1 a hacerlo con un 2-1 va un mundo. Un oasis de cuatro minutos de rabia pesó más que cuarenta de desierto futbolístico. En el segundo tiempo, el Albacete se dejó llevar por su buena estrella para ganar los tres primeros puntos de Liga y dejar a cero el casillero del Sevilla.
Un gol de cabeza del brasileño Moacir aventajó al Sevilla y puso una sobredosis de presión al Albacete. El 0-1 bloqueó los recursos del equipo de Benito Floro, a merced de un Sevilla que se adueñó totalmente del encuentro. Pero entonces ocurrió lo impensable. En un visto y no visto, sin indicios para intuirlo, el azerbayano Velli Kasumov y el croata Nenad Bjelica aprovecharon los pases de uruguayo José Luis Zalazar para darle un revolcón al tanteo: 2-1.
Los extranjeros de Floro desequilibraron la balanza, aunque lo más destacado lo puso un joven de 17 años, Juli, que debutó con nota. Más discreto estuvo el oriundo ‘Gallego’ González un central marcador que también se estrenó con el Albacete. Al cuarto de hora de la segunda mitad, Bjelica firmó su segundo tanto y el tercero del Albacete, aprovechando un fallo de la defensa sevillista. Pese a que Rodríguez Martel la tomó con el equipo de casa con un arbitraje muy desafortunado, estaba visto que la historia del partido estaba ya escrita. En la última línea, un penalti convertido por Davor Suker sólo le sirvió al Sevilla para apretar el marcador. |