EL PAIS.- La categoría le queda grande. El comentario puede resultar obvio si se mira la tabla, pero ayer se vio más claro que nunca. De un lado, un equipo que apunta a Primera. De otro uno que mira a Segunda B. El Atlético dé Madrid B vive horas amargas. Hasta ahora solía acompañar sus derrotas con algunas dosis de buen juego, de frescura de ideas. Ayer, ni siquiera eso. Fue un equipo vulgar y torpón a merced de otro mucho más ágíl y experimentado.
No funcionó la zona de creación. Michel, el motor del equipo, se calzó mal la bota en la segunda mitad y. convirtió sus pases en todo un catálogo de despropósitos. Baraja tampoco tuvo su día y extravió Unos cuantos balones. Al mal día de los rojiblancos se unió una jugada clave que rompió el partido: la expulsión de Chema en los primeros compases del. segundo acto.
Ante la inferioridad numérica, Prados eligió el camino menos arriesgado: quitar a un delantero desequilibrante como Alonso e introducir a un defensa. El cambio de piezas le salió mal: cinco minutos más tarde, el Albacete marcaba.Fue entonces cuando Prados se dio cuenta de que, aún con 10 hombres, necesitaba a otro delantero. Y sacó a Roa. Pero ya era tarde. El partido era del Albacete.
La diferencia de calidad fue patente sobre el césped. La exquisitez de los. tantos conseguidos. por el Albacete fue prueba de ello: un disparo calculado y colocado de Jesús; un pase medido de Aquino para Manolo, en el área; una falta botada por el argentino con maestría,y la colocación de Luna...
El Albacete saltó a la cancha un poco dormido y tardó 45 minutos en despertarse. Pero cuando despertó, puso a funcionar la máquina y dejó claro que los engranajes se mueven con suavidad y precisión.
El partido fue para el equipo más decidido para el que tomó la iniciativa y se marcó la consecución de los tres puntos cómo único objetivo. El Atlético B consume una jornada, más en el pozo, definiendo un pozo más su perfil de equipo destinado a pasarlas canutas ésta, temporada. Y sigue llevándose goles en los últimos minutos. |