EL MUNDO DEPORTIVO.- Buen arranque de partido tuvo el Albacete y con él llegó el gol de Josico. El tanto, sin embargo, comportó un efecto negativo para el equipo local, pues a partir de ahi se durmió en los laureles y el Alavés se le fue subiendo a las barbas.
Los vitorianos tiraron de forma consecutiva hasta en cuatro ocasiones hasta que llegó el empate, debido a un error del defensa manchego Diego. El once de Txutxi Aranguren encontró un filón por la parte derecha de la zaga local. Además, el centro del campo del ‘Alba’ no funcionó, sobre todo el trabajo encomendado al uruguayo Centurión. Las carencias en la zona ancha se notaron en demasía y los visitantes no tuvieron problemas para amarrar el empate. Tras el descanso el marcador le jugó una mala pasada a los manchegos. Se desolvieron con exceso de nervios y esto fue mal compañero de viaje. En las postrimerías, sin embargo, los albaceteños redoblaron esfuerzos para desnivelar el marcador y pudieron conseguirlo.
También el Alaves que por medio de Pedro Riesco, muy motivado en este partido, hizo lucirse a Valerio. El choque terminó en escándalo ya que con el tiempo reglamentario cumplido le hicieron un penalti claro a Espínola. El árbitro, sin embargo, lo interpretó de bien distinta manera y le sacó una tarjeta amarilla —ya tenía una, curiosamente por idéntico motivo, que significó su expulsión y el clamor en las gradas. |