EFE.- Albacete Balompié y C.D.Badajoz despidieron el último partido del año en el estadio Carlos Belmonte ofreciendo un partido en el que los albaceteños jugaron con inferioridad numérica de dos jugadores, y en el que el empate dio un premio excesivo a un Badajoz que se mostró como un equipo nada ambicioso.
La primera parte fue fea de solemnidad. Julián Rubio, entrenador del equipo manchego, introdujo cambios en su alineación, y el equipo pareció acusarlo, perdió mucho centro del campo y las bandas.
El Badajoz, con una muralla defensiva, infranqueable para los locales que sólo tuvieron una jugada, el balón largo a Mikel, no paso por aprietos en el primer período, a excepción del primer minuto de juego.
La segunda mitad estuvo marcada por la actuación del colegiado balear Rodado Rodríguez, que a los cuatro minutos ya había expulsado al albaceteño Axier por doble amonestación de manera un tanto rigurosa. Pero si rigurosa fue la de Axier, la de Padilla fue incomprensible, en el minuto 63, y por una falta junto a la línea de banda, decidió mandarlo a la ducha.
Así, los manchegos jugaron con diez durante cuarenta minutos, y con nueve durante los veintisiete restantes, más los seis que añadió. Y a pesar de todo, el Badajoz se conformaba con el empate. El equipo de Rubio, que ya rozaba la proeza de aguantar con menos jugadores consiguió adelantarse con un buen gol de Jose en el minuto 67.
El gol del empate llegó en el tiempo de descuento, tras un resbalón del defensa Raúl Valencia a la hora de despejar un balón, propició que éste quedara a pies de Pepín, que casi a placer, disparó a bocajarro. |