EUROPA PRESS.- El Córdoba sumó su segunda victoria consecutiva (3-1) ante un Albacete muy especulativo que pagó caro su conservadurismo y la tremenda presión a la que fue sometido por su rival durante todo el encuentro.
La primera parte tuvo un ritmo nervioso con dos equipos que apostaron por un juego directo. Los locales fueron los dominadores del balón y los visitantes, muy bien plantados en el campo, esperaban su oportunidad a la contra especulando con el partido.
Desde los primeros instantes se vio un Córdoba más preocupado por marcar que el Albacete, y tras varias acciones cercanas a la meta de Valbuena, una jugada de Alfonso, desde la derecha, acabó finalmente en las botas de Manolo dentro del área, quien tras controlar con el pecho y salvar la salida de un defensor, puso el 1-0 en el marcador.
Sin embargo, a raíz del gol y después de la lesión de Manolo Sánchez, que obligó a García Remón a cambiar a Alfonso a la banda izquierda, el Córdoba perdió momentáneamente su sitio en el campo. La conexión Platero y Alfonso, que estaba funcionando muy bien, se diluyó un tanto, y ni Lawal, ni Velasco, crearon el mismo peligro por la banda derecha, que fue por donde se volcó el juego en esos instantes.
No obstante cuando el Córdoba cambió la orientación de su juego y el balón apareció por la izquierda, de nuevo, un inspirado Alfonso enloqueció el partido y volvió a llevar el peligro a la meta manchega, aunque en los metros finales les sobraba un regate a los blanquiverdes que, con la superioridad en el marcador, querian gustarse ante un campo lleno y enfervorizado.
EL ALBACETE PECA DE CONSERVADURISMO.
En la segunda parte el Córdoba siguió con el dominio del juego y perdonó el segundo tanto en las primeras acciones de ataque, mientras que el Albacete se conformaba con tapar las entradas del Córdoba por ambas bandas y esperaba su oportunidad a la contra. Los de Herrera no fueron capaces de hilar tres pases consecutivos por la tremenda presión a la que estaban siendo sometidos.
En el minuto 65, el árbitro no pitó un claro penalti sobre Manolo dentro del área, lo que provocó la protesta de la grada. Y en la siguiente acción del Albacete, en un lanzamiento de falta directa, el cordebés Toril puso el empate en un perfecto lanzamiento a la escuadra.
El Córdoba pasó por apuros tras el tanto, pero nunca perdió la cara al partido, y el premio lo encontró en el minto 76 en una acción entre Manolo y Platero, que este último, convirtió en el 2-1. Y ya en el minuto 90 el argentino Ariel Montenegro sacó los pañuelos en el Arcángel con una preciosa vaselina que puso el definitivo 3-1 en el marcador. |