MARCA.- Levante y Albacete empataron a dos goles en el Ciutat de Valencia en un encuentro en el que Congo salvó un punto para los levantinistas en el tiempo de descuento, después que los manchegos pusieran en evidencia al líder de la categoría durante toda la segunda parte.
La presión en el centro del campo característica de los esquemas de juego de ambos equipos propició una primera parte muy batalladora, pues los dos conjuntos jugaron en un espacio reducido del terreno y las interrupciones y el contacto físico protagonizaron el guión de este periodo.
Y en la primera jugada de estas características que atrapó Duré, enganchó un disparo duro y colocado que se coló en la portería de Rafa. El Levante no se rindió y, siendo fiel a sus señas de identidad, buscó en las bandas la vía para nivelar el partido.
Poco le costó encontrarla, pues tres minutos después del tanto, Jofre avisó a Roa con un disparo potente aunque demasiado centrado y, en el minuto siguiente, Limones metió un centro envenenado al área que, tras fallar Roa y Chota, cabeceó Jofre a puerta vacía.
El temprano empate espoleó al Levante, que asumió el peso del encuentro, aunque sólo fuera por el control del esférico, porque las ocasiones nunca se correspondieron con el dominio que ejerció el equipo levantinista.
El Albacete confió en su fortaleza defensiva, cimentada en un Siviero inconmensurable que nunca dio un respiro a su ex compañero Amato, pero tuvo más dificultades en ataque, sobre todo desde que Duré hubo de abandonar el campo a causa de una lesión muscular, un contratiempo del que se resintió el grupo de Ferrando.
La decoración cambió tras el descanso, porque fueron los manchegos los que asumieron los galones de mando en el partido, conducidos por un Iván Díaz que, moviéndose entre líneas, catapultó a su equipo hacia adelante.
Pese a no contar con claras ocasiones de gol, el Albacete jugaba con más fluidez y encontró recompensa a su perseverancia de la manera más absurda: en un tremendo fallo en el control de Olías dentro del área que aprovechó Parri para poner de nuevo en ventaja a su equipo.
El Levante sólo espabiló cuando se vio con el agua al cuello, en el momento en que el corazón puede más que la cabeza, y logró encerrar al Albacete en su área, a base de balones bombeados, y con el talismán de Congo como remedio para salvar el partido.
Precisamente el colombiano, en tiempo de descuento, resolvió un barullo en el área para empatar un partido que el Levante tenía perdido tras una segunda parte en la que fue dominado completamente por el Albacete. |