EL MUNDO DEPORTIVO.- El rubio centrocampista del Athletic de Bilbao, Julen Guerrero, se convirtió ayer en el gran protagonista del encuentro en San Mamés ante el Albacete. Marcó tres goles, y pudo conseguir algún otro, en una tarde que le salió redonda.
Los bilbaínos salieron a resolver por la vía rápida. Así, antes de que el Albacete se diera cuenta, Guerrero ya había inaugurado el marcador. Fue al cuarto de hora, tras un remate de cabeza a centro de Garitano, tras falllo de marcáje de la defensa visitante. El segundo del Athletic llegó cuatro minutos más tarde, otro testarazo del capitán Andrinúa, tras saque de corner de Valverde, aprovechando una salida en falso del meta Conejo. El tercero, apenas se contaba media hora de juego, fue casi un calco del anterior: un centro de Estíbariz y cabezazo al fondo de la red de Guerrero.
El Albacete, en los primeros cuarenta y cinco minutos, apenas si existió sobre el césped. Fue un equipo endeble, sobre todo en defensa, y lo prueba que los tres primeros goles llegaron deforma semejante. Para colmo se lesionó Chesa, con rotura de ligamentos en el tobillo izquierdo.
En la continuación, el Athletic se dedicó a jugar. El Albacete quiso plantar cara. Antonio lanzó un disparo al poste y el meta Valencia le atajó otro buen disparo al delantero visitante. Al adelantar sus líneas, la retaguardia del Albacete quedó desguarnecida. Guerrero aprovechó un contragolpe para marcar el cuarto, tercero de su cuenta particular.
Un penalti por supuesto empujón de Andrinúa a José, lanzado por Sala, supuso el del honor para los visitantes. El público mostró su contrariedad con el colegiado,lanzando algunos objetos al campo. Uno de ellos impactó en el árbitro. |