EL MUNDO DEPORTIVO (Pedro Líbero).- El Albacete no jugó bien ni divirtió a su parroquia pero al final supo quedarse con los dos puntos en juego ante Osasuna. Tras 84 minutos de juego poco vistoso y en algunos pasajes francamente mediocre (sobre todo en la segunda mitad), y cuando todo el graderío aceptaba como un mal menor el empate a un gol, Cordero consiguió el 2-1 definitivo, que hizo justicia con el empuje de los hombres de Víctor Espárrago.
El encuentro fue muy competido, comó era de esperar de dos equipos que se ataron mutuamente en corto y se mostraron respeto desde el pitido inicial. El Albacete llevó más peligro hasta la portería de enfrente, sobretodo porque, comparado con Osasuna, sus puntas parecían un dechado de virtudes. Los polacos Ziober y Staniek no parecen cincelados para grandes tardes lejos de El Sadar, y las escasas llegadas de los pamploneses morían a pie de la bien plantada defensa local.
Menéndez y Dos Santos dieron un par de avisos ante el marco de Unanua, y sería el uruguayo quien pusiera en ventaja al Albacete. En el minuto 26 recibió un pase de Antonio tras una de sus clásicas jugadas por la banda y marcó casi sin oposición. Zabalza decidió darle más velocidad al medio campo, y cambio a Pepín por Sánchez Jara. Con la entrada del ex barcelonista Osasuna ganó algo de profundidad, aunque el empate llegaría por un error de Santi, que intentó un despeje de volea en vez de ceder a su portero, de lo que se aprovechó Ziober, robando el balón con el cuerpo y batiendo sin problema as Conejo.
El Albacete no se rindió, frenó las acometidas de Osasuna en los iniciós del segundo tiempo y encontró su premio al final. Se jugaba el minuto 83 cuando Antonio volvió a escapar por la banda: su centro fue aprovechado por Cordero, que firmó el 2-1. La victoria local hacía justicia con la mayor vocación ofensiva del equipo de Espárrago, que pese a no brillar sí supo emplearse con garra para retener los dos puntos ante un rival que comienza a complicarse la temporada. |