EL MUNDO DEPORTIVO (Pedro Líbero).- Un Albacete al que le costó meterse en el pártido acabó cediendo ante el Tenerife, un rival con oficio, que sentenció la primera parte con dos goles y cuando se sintió acosado, en la segunda mitad, supo contragolpear y asestarle al Alba el golpe definitivo. Nada que oponer al primer tiempo de los canarios.
Dominaron de punta a punta y el 0-2 con que se llegó al descanso era un reflejo de lo que había sucedido. En el segundo periodo cambió la decoración. Un Albacete más entonado y con mayor creatividad le apretó las clavijas a un adversario al que posiblemente le pesó el reciente esfuerzo europeo.
El juego del Tenerife era cansino, pero en un acertado contragolpe, el peruano Olivares le asestó el golpe de gracia al Albacete. La última reación del conjunto manchego le permitió otro acercamiento en el marcador gracias a un penalti transformado por Zalazar.Pero en un análisis global del partido hay que reconocer la justicia de los visitantes. |