| Y pudo ser un paseo! |
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| Lunes 29 de Septiembre de 2008 19:32 | |
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¿Cómo puede un equipo, el Alba, netamente superior a lo ancho y largo del partido a su rival , el Nàstic, complicarse la vida hasta el borde del infarto si domina el encuentro con un cómodo 3-0 en el minuto 75?. Fácil: Tarantino (mejor será que este muchacho juegue con camisa de fuerza) saca la mano a pasear en el área, otra vez. La defensa, sin tensión alguna, se traga en bloque una inofensiva patada a seguir de los catalanes permitiendo a Moisés rematar a placer desde la misma línea de meta. Y el acongojo general hace al Alba dar un paso atrás y limitarse a achicar balones. Afortunadamente para nosotros, el fútbol fue justo (que no siempre lo es) y los tres importantes puntos se quedan en el Belmonte. Imagen: Gente.
![]() Merino anota el tercero tras una excelente jugada colectiva.
El Alba jugó prácticamente a placer la primera mitad, y eso que el Nàstic tuvo sus opciones. Una jugada de estrategia con centro de Redondo que Tortolero cabecea inexplicablemente fuera, un buen tiro de Campano que se va alto por poco y un zapatazo de Diop que saca Cabrero son argumentos suficientes para demostrar que los de Tarragona tuvieron presencia arriba, pisaron área y gozaron de opciones obligados tal vez por ir a remolque desde el inicio. Pues pese a ello el Alba las tuvo más y mejores: pudo marcharse al intermedio con unos cuantos goles más en su haber. La clave fue el control de la zona ancha donde Verza seguía de cerca a un poco inspirado Jandro, se presionaba la salida del balón rival como hace tiempo no veíamos y Merino se descolgaba con más frecuencia para enganchar con el medio campo.
Jaime estuvo en todas, o casi. Cruzó la pelota en exceso tras desbordar a su par en dos ocasiones casi calcadas, sirvió un balón de gol, quizá demasiado fuerte, al que no llegó Xavi Jiménez por milímetros y voleó de primeras a pocos centímetros del palo de Rubén un buen servicio desde la derecha del mencionado Xavi. Otro que está en todos los fregaos es Costa: aisitió a Merino en el primero y metió el pase en profundidad para que Jaime pusiese el centro del tercero. Fue un quebradero de cabeza constante para la fofa defensa del Nàstic a la que puso en jaque en repetidas ocasiones.
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